Todo comenzó cuando un joven policía de Cutral Co se comunicó con la central de emergencias para advertir que había sido víctima de una maniobra fraudulenta con su auto. Pero no era un llamado más: el denunciante ya había rastreado el vehículo a través de redes sociales y había acordado un encuentro con quienes lo tenían en Cipolletti. Frente a ese dato concreto, desde el 911 se activó de inmediato el protocolo de intervención.
Como parte del trabajo articulado, el sistema de monitoreo urbano tomó un rol central. A través de las cámaras ubicadas sobre Pacheco y Ruta 22, los operadores lograron ubicar el vehículo señalado en la terminal de colectivos, donde se observaba a dos hombres aguardando en el lugar. Esa información, transmitida en tiempo real, permitió guiar a los móviles policiales con precisión.
Minutos después, efectivos de la Comisaría 4° y del Destacamento 114° del barrio Manzanar llegaron al punto indicado. Allí se encontraron con el denunciante, quien presentó documentación que acreditaba una denuncia previa por estafa radicada el 5 de abril en una unidad policial de Senillosa. Con ese respaldo, el procedimiento avanzó sin demoras.
Durante la intervención, los uniformados identificaron a dos ocupantes del vehículo: un joven mayor de edad y un menor de 17 años. En ese contexto, se dispuso la notificación por encubrimiento para el adulto, mientras que el menor quedó a resguardo a la espera de un familiar responsable. El rodado, en tanto, fue secuestrado y trasladado a una dependencia policial, siguiendo las directivas del Ministerio Público Fiscal.
Este operativo vuelve a poner en evidencia el valor de la coordinación entre el 911 RN Emergencias, el sistema de cámaras y las unidades policiales en el territorio. La respuesta rápida, la lectura precisa de la información y la intervención ordenada fueron claves para resolver una situación que, en otros contextos, podría haber tenido otro desenlace.