Río Negro avanza en una nueva proyección para uno de sus recursos más característicos: el álamo. A partir de un primer ensayo a nivel nacional, se evaluó su uso en sistemas de entramado liviano para viviendas, con resultados positivos que abren una oportunidad concreta para sumar valor a la producción local.
La experiencia fue impulsada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), a través de su área de Tecnologías Sustentables, junto al Gobierno de Río Negro mediante la Dirección de Recursos Forestales de Valles Irrigados. El trabajo pone en foco la madera de álamo producida en los valles de la provincia y su potencial para integrarse a soluciones constructivas.
El estudio analiza una técnica basada en materiales naturales —madera de álamo, fibras vegetales y tierra— y evalúa su desempeño en aspectos clave como la conductividad térmica y la resistencia al fuego. Este tipo de información permite avanzar en la validación de sistemas constructivos que, hasta ahora, no contaban con respaldo técnico en el país para este uso específico.
En los valles irrigados, el álamo ha sido históricamente un recurso vinculado a la protección de cultivos y a distintos usos industriales. Hoy, esa base productiva empieza a proyectarse hacia el sector de la construcción, incorporando conocimiento y abriendo nuevas posibilidades para la cadena foresto-industrial.