El hecho ocurrió mientras los uniformados realizaban recorridas rutinarias, una tarea silenciosa pero clave para la prevención del delito. En ese contexto, observaron a un sujeto saliendo de un domicilio con un bolso, en una actitud que llamó inmediatamente la atención. La escena, el horario y la forma en la que se movía encendieron las alertas del personal motorizado.
Al intentar identificarlo, el hombre -mayor de edad, residente en la ciudad- decidió escapar, iniciando una huida desesperada por los techos de las viviendas linderas. Sin embargo, la rápida reacción de los policías, sumada al conocimiento del terreno y la coordinación entre los móviles, permitió cercarlo y reducirlo a pocos metros del lugar.
Luego, y tras asegurar la zona, los efectivos constataron que el sospechoso había ingresado a la vivienda en la que fue visto salir y que llevaba consigo elementos que no le pertenecían.

Este tipo de procedimientos no solo evita que el delito se consolide, sino que también transmite tranquilidad a los vecinos, que ven cómo la presencia policial constante tiene resultados concretos. Además, el accionar permitió actuar en flagrancia, un aspecto clave para el avance posterior de la causa judicial.
Desde el Ministerio de Seguridad de Río Negro destacaron el trabajo diario de la Brigada Motorizada de Apoyo (BMA), cuyo despliegue en calles y barrios cumple un rol fundamental en la prevención del delito. Detrás de cada recorrido hay horas de capacitación, compromiso y vocación de servicio, valores que vuelven a quedar reflejados en intervenciones como esta.