El despliegue se concretó en el barrio San Francisco I, una zona donde los investigadores venían reuniendo información desde hacía varios días. Al llegar al lugar, los efectivos inspeccionaron distintas estructuras y sectores utilizados para almacenamiento de autopartes. Allí encontraron elementos que coincidían con registros cargados en los sistemas policiales y judiciales.
Entre los elementos secuestrados había dos puertas de vehículo y parte de una carrocería con la luneta colocada, piezas que presentaban pedido de secuestro vigente. Ese dato fue clave para confirmar el origen irregular de los elementos hallados y avanzar rápidamente con las actuaciones correspondientes.
Además, el operativo mostró un trabajo coordinado entre distintas áreas de la Policía de Río Negro, algo que permitió actuar con rapidez y precisión. Mientras un grupo realizaba las verificaciones técnicas sobre las autopartes, otros efectivos preservaban el lugar y recopilaban documentación vinculada a la investigación.

Por otra parte, desde el área investigativa remarcaron que este tipo de controles son fundamentales para atacar el mercado ilegal de autopartes, una actividad que suele estar vinculada al robo de vehículos y a maniobras de comercialización clandestina. El secuestro de piezas evita que vuelvan a circular y permite seguir el rastro de otros hechos delictivos.
Como resultado del procedimiento, un hombre quedó imputado en una causa por encubrimiento y todo quedó a disposición de la fiscalía de turno. La investigación continuará ahora para determinar si existen más elementos relacionados con otros vehículos denunciados y establecer posibles conexiones con maniobras similares en la región.
El trabajo preventivo y de investigación realizado por el personal policial fue destacado por el Ministerio de Seguridad y Justicia. Se remarcó la importancia de los controles permanentes para combatir delitos que afectan directamente a los vecinos y al patrimonio de las familias rionegrinas.