Contar con una reserva adecuada permite mantener la disponibilidad de agua mientras se realizan trabajos en el sistema, se recuperan los niveles de producción o se normalizan las condiciones de presión en la red.
El tanque de reserva reglamentario debe contar con una capacidad mínima de 800 litros, aunque la autonomía dependerá del consumo y de la cantidad de personas que habitan cada vivienda.
Las reservas domiciliarias constituyen además un respaldo complementario frente a situaciones de alta demanda, condiciones de turbiedad o disminuciones temporales en la producción de agua potable, como puede ocurrir en distintos sistemas de la provincia.

Desde Aguas Rionegrinas también se recomienda mantener los tanques correctamente tapados, realizar una adecuada limpieza y conservación de los mismos y hacer un uso responsable del agua, priorizando los consumos esenciales cuando el servicio pueda encontrarse temporalmente afectado.
Contar con una reserva domiciliaria permite a cada familia afrontar de mejor manera una eventual disminución temporal del suministro y contribuye, al mismo tiempo, al cuidado y uso responsable de un recurso esencial.
